sábado, 1 de julio de 2017

29 de junio - Pedro

La carta de amor
Pedro Francisco Lira Rencoret nació el 17 de mayo de 1845 en Santiago, Chile.Aunque egresó de la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile, en 1867, nunca ejerció como abogado. Asistió a los cursos en la Academia de Pintura desde 1861, optando finalmente por esta profesión. Fue alumno del entonces director Alessandro Ciccarelli y de Antonio Smith.
Entre 1873 y 1882, vivió en París, lugar donde continuó con su formación académica. Estudió óleo sobre tela y madera, aguafuerte, dibujo y mural en los talleres de Jules Élie Delaunay (1828-1891), Jean Paul Laurens (1838-1921) y Évariste Luminais (1821-1896). Se relacionó también, con Paul Laroche y Juan Antonio González (1842-1914), maestros que lo iniciaron en las técnicas y la composición de los grandes temas mitológicos e históricos.


Diana
,
,
,
,
,
,
,
,
,
A su retorno a Chile, en 1884, Lira se convirtió en una de las principales figuras artísticas de su tiempo. Fue gestor de importantes iniciativas culturales que marcaron el desarrollo de las artes visuales nacionales. Organizó algunas de las primeras exposiciones de pintura y fue uno de los fundadores de la Unión Artística, entidad que permitió la construcción del Partenón de la Quinta Normal y más tarde, la ubicación del Museo Nacional de Bellas Artes en este lugar, hasta principios del siglo XX.

.
.
Pedro Lira fue profesor de la Academia de Bellas Artes por más de 30 años. Entre algunos de sus discípulos destacan Celia Castro, Rafael Correa, Marcial Plaza Ferrand y Julio Fossa Calderón. En 1892 fue nombrado Director de la Escuela de Bellas Artes, cargo que ocupó hasta su fallecimiento, el 20 de abril de 1912.

Pedro Lira, Flores de un admirador
Pedro Prado Calvo (Santiago, 8 de octubre de 1886-Viña del Mar, 31 de enero de 1952) fue un escritor, pintor y arquitecto chileno, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1949.

Si tu supieras lo que buscas tanto,   
si no ignorases lo que tanto anhelo,
ni tu tendrias desespero y llanto,
ni yo dudaria del azul del cielo.

Los dos sentimos que nos cubre un velo,
pero ahora ese desvelo yo levanto;
y ambos sabemos que termina en duelo,
entre un misterio prodigioso y santo.

Algo agoniza, y al morir transido,
surge de la visible sepultura
la rosa del amor que, hacia el olvido,

en el eterno olvido siempre dura;
mas alla del amor hemos vivido,
alli donde el amor se transfigura.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Quién tenga algo que decir, dígalo.