domingo, 29 de enero de 2017

Vicente Blasco Ibañez

David Delamare, Baile de disfraces
Ella dudó un instante mientras exploraba mentalmente su pasado. Luego se apresuró a decir sonriendo, como si le regocijasen sus propias palabras:
     -Lo conozco. Usted es el caballero Tannhäuser, que tuvo amores con Venus.
     Esto fue en el Selec Hotel de Aviñón. a las ocho de la noche. Claudio Borja, que la había observado de lejos durante la comida, abandonó su mesa para apostarse junto al hall, y al verla llegar preguntó en español:
     -¿No es usted la señora de Pineda?... Tuve el honor de que me presentase en Madrid... Tal vez no se acuerda usted.
     Pero ella no lo había olvidado, y después de reír unos instantes pareció pedirle perdón con sus ojos por esta alegría espontánea.
     Los dos evocaron en su memoria cómo se habían visto por primera vez. Fue luego de una comida en casa del señor Bustamante, senador español que explotaba por vanidad personal las relaciones entre los pueblos hispanoamericanos.
     Los comensales habían hablado en el salón de sus personajes predilectos en la literatura y en la Historia. Cada uno iba manifestando qué héroe hubiese querido ser.
     Estela, la hija del dueño de la casa, joven de ademanes encogidos y voz tímida, sentía no haber sido la Ofelia de Shakespeare; su padre, el solemne don Arístides, dudaba entre Licurgo y el cardenal Jiménez de Cisneros; un viejo general optaba por Julio César.
     Todos desearon conocer el personaje predilecto de la hermosa Rosaura Salcedo, viuda de Pineda, rica dama argentina, en cuyo honor daba Bustamente su banquete; pero esta señora, de paso en Madrid, que residía gran parte del año en París o viajaba  por el resto de Europa, se negó modestamente a revelar su heroína. No tenía ninguna. Estaba contenta de ser lo que era.

(Vicente Blasco Ibañez, El papa del mar)


 Vicente Blasco Ibáñez (29 de enero 1867 – 28 de enero 1928) fue un periodista, político y novelista español.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Quién tenga algo que decir, dígalo.