lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Nos volveremos a ver?

La última propuesta del año de Sindel (y la última de este tipo, según parece) es el título de una canción que, por supuesto, no conozco. Pero fiel al cumplimiento de la propuesta, y fiel también, porque no me queda más remedio, al estilo de mi blog, es que presento algunos reencuentros de la literatura, algunos felices, uno violento, otro desdichado...

Se reencuentran Odiseo y su esposa Penélope, después de una separación que por tan larga ya parecía definitiva: 
Así dijo, y a ella se le aflojaron las rodillas y el corazón al reconocer las señales que le había manifestado claramente Odiseo. Corrió llorando hacia él y echó sus brazos alrededor del cuello de Odiseo; besó su cabeza y dijo:
«No te enojes conmigo, Odiseo, que en lo demás eres más sensato que el resto de los hombres. Los dioses nos han enviado el infortunio, ellos, que envidiaban que gozáramos de la juventud y llegáramos al umbral de la vejez uno al lado del otro.

(Homero, Odisea)


Separados por consideraciones sociales y económicas, el capitán Wentworth y Anne Elliot se encuentran de nuevo, inesperadamente, después de ocho años:
Mientras tanto, mil encontrados sentimientos agitaban a Ana; el más consolador de todos era que el trance pronto habría pasado. Y pronto pasó, en efecto. Dos minutos después de la preparación de Carlos, aparecieron en el salón los anunciados. Los ojos de Ana se encontraron a medias con los del capitán Wentworth, y se hicieron una inclinación y un saludo. Ana oyó su voz: estaba hablando con María y diciéndole las cosas de rigor; dijo algo a las señoritas Musgrove, lo bastante para demostrar gran seguridad en sí mismo. La habitación parecía llena, llena de personas y voces, pero a los pocos minutos todo hubo terminado.
(Jane Austen, Persuasión)



Ole Kamp, el marinero noruego dado por muerto, reaparece de pronto para reencontrarse con su fiel prometida:
 ¡No! Era un muchacho joven, un muchacho pálido, en cuya cara, como en toda su persona, se notaba la marca de largos sufrimientos, pero vivo y bien vivo.
Al oír esta voz, Hulda se había levantado dando un grito, que había llegado a todos los oídos. Luego se desvaneció...
Pero aquel joven que acababa de abrirse paso entre la muchedumbre fue quien recibió en sus brazos el cuerpo de la muchacha desvanecida...
¡Era Ole Kamp!
(Julio Verne, Un billete de lotería)




 
Después de algunos años, aparece ante Dimitri Ivanovich Nekhludov, Catalina Mikhailovna Maslova, una mujer que formaba parte de un pasado que hubiera querido olvidar:
La acusada guardaba silencio.
-Le pregunto cuál es su verdadero nombre.
-Su nombre de pila -intervino el juez escrupuloso. -En otros tiempos me llamaban Catalina.
Y Nejludov seguía diciéndose: «¡Es imposible!» Sin embargo, ya no dudaba: era desde luego la ahijada-doncella por la que había tenido un acceso de pasión, a la que había seducido, en un momento de locura, y abandonado luego. Desde entonces, es verdad, había evitado traer a la memoria aquel recuerdo desagradable, humillante para él, porque él, tan orgulloso de su lealtad, tenía conciencia de haberse conducido cobardemente con aquella mujer.
Y era ella, en verdad. Él reconocía en sus rasgos ese no sé qué de misterioso que caracteriza cada rostro, lo singulariza entre todos y lo hace único.
(Lev Tolstoi, Resurrección)



El pasado y el futuro se reencuentran en William Mandella y Marygay Potter:
William:Todo esto figura en tu ficha personal, pero como te conozco no me extrañaría que la tiraras sin leerla. Por eso me aseguré de que recibieras esta nota.
No hace falta decirlo: sobreviví. Si tú también estás vivo, ven a buscarme.
Sé por los registros que estás en Sade-138 y no volverás al menos en un par de siglos. No importa. Voy a una planeta que llaman Dedo Medio, el quinto desde Mizar. Está a dos saltos colapsares; diez meses subjetivos. Dedo Medio es una especie de Coventry para heterosexuales. Lo llaman «base de verificación eugenésica».
. . .
Si todo marcha bien, tendré sólo veintiocho años cuando llegues. ¡Date prisa!
Nunca encontré a otro que me gustara; tampoco quiero encontrarlo. No me importa si tienes treinta años o noventa. Si no puedo ser tu amante seré tu enfermera.
Marygay

(Joe Haldeman, La guerra interminable)


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Recuerdo es, lo que no se olvida...

No, no fue tan efímera la historia 
Vijay Belgave, Recuerdos
de nuestro amor: entre los folios tersos
del libro virginal de tu memoria,
como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.

No puedes olvidarme: te condeno
a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido
lo más alto en tu vida, lo más bueno;
y sólo entre los légamos y el cieno
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto
anochecer, en la alborada rubia,
y cuando hagas labor en el desierto
corredor, mientras tiemblan en tu huerto
los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.
¡Seré cumbre de luz en tu existencia,
y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!
(Amado Nervo)


Art Scholz, Recuerdos

Recuerdos de aquel tiempo
en el que no sabíamos casi nada
pero lo intuíamos casi todo;
cuando éramos nosotros
los que teníamos que buscar el oro.
Y no como ahora, tiempo ingrato,
en el que todo nos llega
con sólo apretar un botón.
Hable al son de las viejas normas
mi corazón.
(Juan Gómez Capuz)


“Si busco en mis recuerdos los que me han dejado un sabor duradero, si hago balance de las horas que han valido la pena, siempre me encuentro con aquellas que no me procuraron ninguna fortuna.”
(Antoine de Saint-Exupery)

Katherine Berlin, Recuerdos de la infancia


Los recuerdos nos llaman/siempre insisten
no soportan que los abandonemos
y tienen toda la razón del mundo
porque son los ladrillos del pasado
Edward Lamson Henry, Recuerdos
la memoria es tan fiel que los archiva
por orden alfabético y por zona
para que así podamos encontrarlos
cuando nos hagan falta en pleno insomnio
los recuerdos son pedazos de vida/
si los asimilamos con cautela
y los llevamos hasta nuestro roble
aquel que nos dio sombra en un verano
podremos repasar expectativas
posibles o imposibles/ quién lo sabe
los recuerdos nos llevan al origen
se convierten de pronto en semilla
de las oscuridades y las luces
que vinieron después y despacito
con la memoria vamos y volvemos
por todos los caminos del terruño
ah pero los recuerdos nos esperan
en la aglomeración de las llegadas
y desde luego los recuperamos
porque son hijos de nuestro pellejo
de nuestras glorias y nuestras caídas
bienvenidos recuerdos no lo olviden
tienen hogar en nuestros corazones.
(Mario Benedetti)

Frederick McCubbin, Recuerdos de otoño
La sangre de la noche
va por las arterias
de los surtidores.
¡Oh qué maravilla
de temblor!
Yo pienso
en ventanas abiertas,
sin pianos y sin doncellas.
¡Hace un instante!
Todavía la polvareda
se mece en el azul.
Hace un momento.
¡Dos mil siglos!
Si mal no recuerdo.
(Federico García Lorca)


Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
Leonid Afremov, Recuerdos de Paris
en el agua de otoño de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.
Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.
Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica,
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.
(Pablo de Rokha)





lunes, 12 de diciembre de 2016

El sonido del silencio

Nadan los peces
sonido del silencio
en el estanque
 
Hay varios tipos de silencio. Está el silencio antes de la nota, el silencio al final de la nota y el silencio en el medio. (Daniel Barenboim)
En música un silencio se representa gráficamente mediante la utilización de una serie de símbolos diversos.

"¿Cuál es su sonido favorito?" preguntó el pequeño Yoshio. Los músicos le respondieron: "El sonido más hermoso es el sonido de ma, el silencio."
Pero Yoshio vive en Tokio, una ciudad gigantesca, ruidosa. Escucha el ruido de la gente al caminar, los trenes pasando, la bocina de los automóviles. Tokio es una ciudad bulliciosa. ¿Dónde está el silencio? Yoshio inicia una búsqueda, por toda la ciudad, en pos del sonido más hermoso.
(Katrina Goldsaito, El sonido del silencio)

Así como del fondo de la música
Milenka Delic, El sonido del silencio
brota una nota

que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

(Octavio Paz)

Andrei Ostachov, El sonido del silencio


El sonido del silencio me grita
que le estoy escuchando,
que lo que escucho, lo escribo,
y que escribirlo es mi propia provocación.

Quiero escuchar el sonido del silencio,
no solo el sonido de la razón,
porque la razón solo es eso un pensamiento,
el silencio habla desde el corazón. 


(Ana Santos)





Alexandra Baker, Tinnitus, el sonido del silencio




Tinnitus, el sonido del silencio
Tinnitus es el término médico para denominar el zumbido en los oídos, definiéndose así como escuchar sonidos sin ningún origen, ni fuente externa, existen dos indicios de este síntoma como son los fuertes dolores de cabeza y un continuo pitido en los oídos que evidencian su aparición. Los sonidos de Tinnitus más comunes y frecuentes incluyen el pitido, zumbido, silbido o alguna vez el rugido entre muchos otros.